viernes, 27 de noviembre de 2009

De Canadá a Milán

Si una mañana al levantarme y poner la radio, ésta empieza a soltar que en Saturno, sexto planeta del sistema solar, no sólo han encontrado vida, sino que hay todo un país formado, antes de cualquier valoración racional, lo primero que me vendría a la mente sería Canadá. ¿Por qué? Siempre he tenido la extraña sensación de que este país se encuentra muy lejano, al margen, invisible de alguna manera a todos nosotros. Sus curiosidades, que las tiene, nos podrían acercar a él. Aunque igual sucede todo lo contrario. Canadá es el segundo país más grande de la Tierra y sangra el 50% del agua dulce del planeta, su territorio fue colonizado en principio por los franceses, desde Quebec, para ser luego re-colonizado por los británicos. Consiguieron la independencia del Imperio de forma pacífica, pero siguen teniendo de reina a una inglesa, Isabel II, y difícilmente alguien sepa responder a la pregunta de si los canadienses estuvieron en las guerras mundiales. Sus parajes naturales dicen que son únicos, su calidad de vida es alta y su poder tecnológico enorme. Pese a ello, su imagen siempre nos ha venido deformada por la ridiculización constante de la cultura popular estadounidense para con los canadienses.

Pero en el verano de 2007, durante unos pocos días, Canadá nos llegó a través de la televisión por el evento social más importante de nuestro mundo europeo: el fútbol. Por primera vez, el país albergaba una Copa Mundial, el Sub-20. En este torneo se consagró Sergio Agüero, acompañado en aquella selección campeona por el actual lateral izquierdo del Liverpool Emiliano Insúa, Mauro Zárate, Di María y Ever Banega, entre otros. España contaba con Piqué, Capel o Mata. Estaba una de las revelaciones del panorama europeo actual, como el chileno Alexis Sánchez, también Gio Dos Santos o Jozy Altidore, que cuajaron un Mundial estupendo. Brasil no brilló en absoluto, sufrió en la fase de grupos, pasó como uno de los mejores terceros y acabó eliminada en octavos por España. Me dispuse a ver ese partido. Césped artificial, realización televisiva con un tono apagado y un chico al que seguir. Delantero de Internacional de Porto Alegre, campeón del Mundialito de clubs 2006 y mejor jugador del Sudamericano sub-20 disputado a principios de ese mismo año. Sin una altura espectacular y con un físico todavía sin formar, su primera acción se me quedó grabada a fuego. Centro tocado desde la izquierda al corazón del área, búsqueda del espacio y remate de cabeza con una técnica brutal. Giró la cabeza 180 grados y colocó el balón en la escuadra derecha. Esa sola acción valía mi tiempo y la de los pocos canadienses que se dieron el gusto de ver aquel partido. Era Alexandre Pato, tenía 17 años y sus maneras ya eran de genio. Luego un eslalon impresionante desde el centro del campo; quiebros, velocidad, potencia. España remontó y les eliminó en la prórroga. Sabía que no era la última vez que lo veía, pero un mes más tarde tuve la certeza de ello. El AC Milan lo había fichado.




Desde que llegó a Lombardia no ha dejado de crecer. Heredó el 7 de Shevchenko, pero nunca le ha pesado la responsabilidad. Sus registros goleadores aumentan cada temporada y su peso en el equipo, a día de hoy, es insuperable. Puede jugar de punta único, acompañando a un nueve más puro o incluso saliendo desde una banda de falso extremo, donde últimamente lo está poniendo Leonardo. Pero siempre con libertad. Muchísima velocidad combinada con una potencia sorprendente, lo que le permite salir de un regate e iniciar la carrera con mucha ventaja. Su descaro a la hora de probar cosas nuevas le hacen un jugador muy imprevisible, difícil de controlar para las defensas rivales. Gran definidor, intenta buscar en cada remate el ángulo imposible para el portero. Con un talento para este deporte ilimitado, le hacen ahora mismo ser uno de los delanteros con mayor presente y futuro del mundo. Y a ese talento y a su desparpajo hay que recurrir para entender su rápido acoplamiento a Europa, a una liga tan difícil como la Serie A y a un club tan empequeñecido y aviejado. En los últimos partidos, Leonardo está saliendo con un 4-3-3, siendo los tres delanteros Ronaldinho-Borriello-Pato. Los dos brasileños escorados a las bandas están formando una sólida relación que está fructificando, también con una aportación sorprendente de Borriello, clave en los últimos partidos del Milan. Así los vimos contra el Real Madrid y en ambos partidos Pato fue un auténtico huracán incontenible, capaz de crear peligro en cualquier acción, de inventar. También en Serie A los rossoneri están empleando este esquema. En la última victoria por 4-3 ante el Cagliari vimos a un Ronaldinho que buscaba siempre a Pato, éste apareciendo por todos los lados y Borriello siendo partícipe de los cuatro goles. Leonardo puede haber dado con la tecla, aunque su defensa sigue siendo su verdadero talón de Aquiles.

El club más laureado de Italia en títulos continentales, vive asentado en la crisis, por mucho que ahora estén en su mejor momento de juego y resultados de la temporada. Se sabe y se convive con ello. La época dorada acabó, el plan de rejuvenecimiento está siendo muy complicado y sus dirigentes con Berlusconi a la cabeza están siendo cuestionados. Dicen que no hay dinero. Este verano se han ido Kaká y Maldini; Seedorf, Pirlo o Nesta están en plena cuesta abajo, Ronaldinho, pese a su indudable calidad que sigue dando partidos, nunca será el que un día llegó a ser y los fichajes de los últimos tiempos no terminan de cuajar o simplemente no se entienden. Con todo esto, Pato emerge como el clavo al que debe agarrarse cualquier milanista. No sólo es el presente, sino que todo el futuro de la entidad depende de este jugador, en torno al siete brasileño debe formarse un equipo de nuevo campeón. Lo merece tanto el club como el futbolista, ya que ambos nacieron para la gloria. No se conformarán con menos.

jueves, 19 de febrero de 2009

El carro de los Diablos Rojos

El Manchester United recibió anoche al Fulham en el primero de los tres partidos que deberá afrontar en una semana de máxima exigencia. El encuentro ante los cottagers era un duelo que tenían pendiente desde las primeras jornadas de la competición inglesa, debido a los extraordinarios compromisos que está teniendo esta temporada el conjunto red. El resultado fue un claro 3-0. El sábado, de nuevo en Old Trafford, recibirán al Blackburn Rovers, mientras que el martes llegará el plato fuerte con el enfrentamiento de Copa de Europa ante el Inter de Jose Mourinho. La Premier se empezó a sentenciar ayer; ahora es el turno de confimarla y tocar, para luego hundir, a los milaneses en el duelo estrella de los octavos de la Champions.

El Trafford, ayer miércoles, se volvió a vestir con sus mejores galas, aunque nunca imaginó un baile tan simétrico, tan armonioso, tan irrefrenable. Paul Scholes fue el protagonista, el rey de la noche, llenó la pista como sólo él sabe hacer; realizando pases de treinta metros de lado a lado, participando en combinaciones precisas al borde del área, trazando unas líneas que encierran al rival, que lo asfixia, que lo enloquece porque no sabe a dónde irá a parar el próximo toque sutil del genio de Salford. Y todo en silencio. Silent Hero. Así vive el mejor Manchester United, así mueren todos sus rivales. Lo preocupante, no para el Manchester, es que sus contrarios empiezan a rendirse antes de empezar. El técnico del Fulham, Roy Hodgson, hablaba antes del partido de la imposibilidad de vencer al United. ‘En fútbol, a veces, existen los milagros’. Cuestión divina. No es para menos, en Inglaterra el United ha recibido este sobrenombre: ‘The Juggernaut keeps rolling on’. El carro imparable de los dioses, que sólo puede dirigir Sir Alex y el destino. Juggernaut es una anglificación de uno de los nombres de un dios hindú. Significa ‘fuerza irrefrenable que en su avance aplasta o destruye todo lo que se interponga en su camino’. Es difícil encontrar unas palabras que definan mejor lo que es a día de hoy este equipo. Desde el 8 de noviembre no pierde, desde ese mismo día, nadie en liga inglesa le ha hecho un gol. Queda muy lejos ese tanto de Nasri, esos puntos de desventaja respecto a Liverpool y Chelsea. Hoy, el bueno de Edwin lleva más de mil trescientos minutos imbatido, y ya son cinco los puntos que separan a United y Liverpool y diez los que hay entre el líder y Chelsea. Divinidad. Éste es un carro imparable, inalcanzable, tirado por once hombres y al cual se arrojan otros once enfrentamiento tras enfrentamiento, esperando que se les perdone la vida, aunque casi nunca ocurra. Fe. Eso es lo que queda cuando hay una fuerza tan superior delante, que la muerte sea suave, por la mínima. Miedo. Que ocurra lo que sea menos que salga la verdadera vena Red Devil y la palabra piedad sea eliminada del diccionario mancunian.



Con todo, este partido nos dejó otras conclusiones. Sir Alex, probablemente, ha construido el mejor Manchester United de la historia y lo ha hecho con la base del equipo que le dio la segunda Copa de Europa al club. Gary Neville sigue siendo un lateral cumplidor y un líder dentro y fuera del campo; Scholes nos suele hacer olvidar su edad, demostrando que la calidad no entiende de años; Giggs, lo mismo. Cuando su velocidad ha bajado, Ferguson lo ha puesto en el centro y el galés sigue siendo un jugador estratosférico. Los Fergie Boys siguen ahí, más de diez años después de abrazar la gloria, ahora con Cristiano Ronaldo, Berbatov o Vidic, pero continúan siendo los que tienen mayor capacidad de emocionar al Teatro de los Sueños. Hoy, a las órdenes del Sir, una vez más, forman el mejor equipo del mundo. Por si fuera poco, ayer regresó Wayne Rooney, el cual, tardó menos de dos minutos en anotar un gol. Y como me refería anteriormente, Van der Sar sigue haciendo historia. Cierto que la solidez defensiva alcanzada es tremenda, pero él será quien pase a la historia. Nadie confiaba en él, excepto Ferguson. Siempre él. Hoy está a un partido de superar el record europeo de imbatibilidad. Cuando todo es tan perfecto, cuando las cosas marchan tan bien, lo normal es temblar, que el miedo se funda con la confianza y que la caída esté más próxima que nuevas ascensiones. Cierto. Pero conviene no olvidar que este United ha traspasado el grado humano. ¿Temen? Juggernaut no lo hizo nunca. Ahora menos, los que tiran de él son los Red Devils.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Arshavin: un genio sin lámpara

Ayer nos levantamos con la noticia de la destitución de Bernd Schuster y la llegada de Juande Ramos al club de Concha Espina. No es una mala opción para un equipo desolado en todos los aspectos y a cinco días de visitar a un Barcelona arrollador. Aún así, este cambio de rumbo no debe hacer obviar las muchas debilidades que ostenta este Madrid. Por ello, junto a la ‘bomba informativa’ han empezado a salir nombres para seguir reforzando al equipo en invierno y tapar las diversas carencias de la plantilla. Suena con fuerza Arshavin, el cual sería del gusto del nuevo técnico blanco, que ya lo quiso para el Tottenham este verano.

Tiene algunos contras su fichaje, cierto, como que no podría jugar este año la Champions o que ya no es una joven promesa. Sean positivos y piensen que es el jugador más valioso del mercado en la actualidad y que es una realidad madura. Con su llegada, el Real Madrid taparía la carencia de desborde, agilidad y magia ofensiva que tanto necesita y que le falta desde la venta de Robinho. Aún así, Andrei Arshavin no lo tendrá nada fácil para acabar en Madrid, ya que el ruso deberá superar verdaderos escollos para abandonar el Zenit. El primer problema tiene que ver con las pocas ganas que tiene su equipo de verlo salir. El presidente del club le aseguró, tras no venderlo en verano, que aceptaría una oferta importante por él y lo dejaría marchar. Ahora deberíamos valorar qué es importante para el presidente de la gigante Gazprom. Desde mi punto de vista, seguramente diferente al de este magnate, por el jugador se podrían llegar a ofrecer hasta 25 millones de euros, aunque una oferta por cinco menos debería ser igualmente aceptada por el club de San Petersburgo. Por otro lado, está la posición que ha tomado la afición. No le quiere ver lejos de la Premier rusa, ya que se quedarían sin su mejor jugador y el referente de toda una liga. Incluso el Partido Comunista de San Petersburgo, la antigua Leningrado, le ruega que siga en la 'Madre Rusia'. Decepcionar a una parte de tus seguidores o al fútbol de primer nivel, el que tanto deseas degustar y el que ansía conocerte mejor. Difícil decisión. O no…



Aunque el mayor problema que tiene Andrei para vivir en la Europa de la Unión está en las dudas que despierta su fútbol en muchos aficionados y dirigentes de clubes importantes. No terminan de ver en el menudo futbolista a un jugador de altísimo nivel. No diré que le vieron poco, sino que no le vieron nunca. Arshavin lleva mucho tiempo despuntando en la liga rusa y sus números son buenísimos, sobre todo, desde la temporada 2004, pero fue la temporada pasada cuando terminó de dar el salto definitivo. Entre todas las competiciones sumó 15 goles y 25 asistencias. Con estas cifras llevó a su ciudad la primera liga rusa de la historia del Zenit y la Uefa Cup. Fue esta última competición la que nos brindó a muchos la ocasión de conocer a este verdadero genio. Él y su Zenit hicieron un torneo perfecto, donde muchos de sus partidos se pueden calificar de sobresalientes. Es un jugador rápido, con un gran cambio de ritmo, inteligente en los desmarques, excelente en el último pase, con bastante gol y con una habilidad de conducción prodigiosa. Si tiene un defecto es que es un jugador que se desentiende de la tarea defensiva, pero es porque su físico no es el mejor y se reserva para las posiciones de ataque, donde se deciden los partidos, donde los decide él por su superlativa calidad. Y hablar de Arshavin significa recordar aquella noche de Eurocopa donde Rusia eliminó a Holanda en una de las mayores exhibiciones individuales que yo recuerdo. Realmente, es difícil encontrar un partido donde alguien haya sido tan superior y sea capaz de hacerte sentir tantas cosas. Fue porque veintiún futbolistas jugaron al fútbol, muy bien, y uno jugó al fútbol total. En esa Euro, Andrei Arshavin puso nombre y apellidos a tanta calidad.

Arshavin lleva meses pidiendo a gritos su oportunidad, pero esta noche lo hará de manera silenciosa, invisible, como todos estos años en Rusia. El Bernabéu y Europa le examinarán a las 20:45, olvidando sus anteriores gloriosos días, como si un único examen valorase una licenciatura entera. Seguramente, Shava opte por hacer lo que mejor sabe, lo más sencillo para un superdotado como él: driblar, velocidad inteligente y, pase lo que pase, balón pegado al pie. Si lo hace, sus gritos quizás se vean recompensados. Si las cosas no salen bien, el eco de su voz pidiendo su oportunidad, la última, resonará en nuestra memoria para siempre porque nos privaremos de ver a un futbolista de inmensa clase en una liga de primer orden. Seguirá siendo un genio sin su lámpara maravillosa.

martes, 2 de diciembre de 2008

La historia de un balón

A principios de la década de los cincuenta, Europa intentaba dejar atrás la tragedia que supuso la Segunda Guerra Mundial en todos los aspectos. Su lucha ya no era armada, sino espiritual –qué parte de culpa tenía cada uno de los coetáneos en el mayor enfrentamiento bélico de la historia del hombre-. Mientras, Estados Unidos, que como de la PGM, salió favorecido de esta segunda, continuaba con el Plan Marshall e iniciaba la carrera por conquistar el espacio en el marco de la Guerra Fría. La Tierra se nos había quedado pequeña. En estas circunstancias, el fútbol iba a más y tanto en España como en el resto de Europa se había convertido en la única manera de olvidar las penalidades que habían azotado al continente en las dos últimas décadas.


Francia, que siempre ha sido un país adelantado, emprendedor, revolucionario, desde lo político, con hechos de sobra conocidos, hasta lo deportivo, tomó la delantera en el tema futbolístico como antes hizo con otras disciplinas. Ellos fueron los que crearon el Tour de Francia y nos enseñaron a amar el ciclismo, y también en Francia se impulsó, por medio de Pierre de Coubertin, la idea de recuperar las Olimpiadas atenienses. A mediados del siglo XX, como decía, fueron pioneros en el fútbol. Un periodista del diario L’Equipe sacó a la luz su propuesta de crear una competición de fútbol continental donde se enfrentarían los mejores clubes de Europa. Había nacido la Copa de Europa, nuestra Champions. Al mismo tiempo, en 1956, los periodistas de France Football entregaban por primera vez un trofeo que premiaba al mejor jugador europeo. Acababa de nacer el Balón de Oro.




A la par que crecía el prestigio de este premio, de la Copa de Europa y del fútbol en general, Europa salía de la crisis y lograba conseguir un estado de estabilidad y crecimiento sólo frenado por pequeñas crisis cíclicas y normales. Hoy, cincuenta y dos años después de la creación del trofeo, el Balón de Oro y el progreso europeo y mundial es, por primera vez, inversamente proporcional. El mundo vive una verdadera crisis financiera y económica y sufre guerras en todos los continentes. Mientras, el Balón de Oro está en boca de todos más que nunca, ya sea por el gran nivel de los contendientes o porque teníamos a muchos compatriotas con alguna opción. Pero no ha habido sorpresas, Cristiano Ronaldo lo ha ganado y con toda justicia, ya que tanto por números, títulos y juego, sobresale por encima del resto en este 2008. Lo cierto es que el portugués es el vencedor de una maratón que vuelve a comenzar ahora mismo y donde parte con ventaja Lionel Messi, pero donde se ganan los títulos y los trofeos es en mayo, aunque algunos frutos se recojan la primera semana de diciembre y con la Torre Eiffel de testigo.

Cristiano Ronaldo ha sido el último de los elegidos en entrar en el selecto club de ganadores dorados. Existen cantidad de premios a lo largo del año para valorar a los jugadores, pero sólo éste provoca tanto debate, sólo éste provoca tanto deseo. Es por el valor de la tradición, de la historia, de nuestros antecesores. El Manchester United no tenía en sus filas a un Balón de Oro desde hacía cuarenta años. Quizás por abusar en los sesenta, donde no tuvo uno sino tres –Denis Law, Sir Bobby Charlton y George Best-. A esa legendaria delantera la llamaron la Santísima Trinidad, el mejor ataque de la historia del club red. Por la izquierda entraba Best, el más genial de los tres. El último Balón de Oro del club, el primer futbolista-mediático de la historia, el cual, recibió el trofeo tras conquistar la Copa de Europa de 1968. Cuarenta años más tarde y entrando por la derecha, Cristiano Ronaldo recibe el Balón de Oro tras ganar la Champions League con otro tridente de lujo y después de convertirse en el último futbolista-mediático.

martes, 25 de noviembre de 2008

Un bonito Scudetto

Llevamos trece jornadas de liga en Italia y ya hemos visto que nos espera un resto de temporada apasionante. Se presuponía por el cartel inicial que podía ser así, pero una liga que en muy poco tiempo ha pasado del cielo al infierno, nos hacía pensar que su existencia en el purgatorio sería más larga, más duradera. Alguien ha debido comprar indulgencias. San Pedro ha vuelto a abrirle sus puertas y el Calcio ha regresado a la derecha del Padre.

En este regreso a la élite, mucho tiene que ver la llegada de José Mourinho. Su Inter es líder, viene de ganar a la Juve en el Derbi de Italia e Ibrahimovic está cerca de convertirse en el futbolista más determinante del mundo, pese a que tenga enfrente a dos poderosos rivales, Messi y Cristiano Ronaldo. Aún así, el de Setúbal ya se ha llevado las primeras críticas. Realmente, no ha conseguido que su equipo haga un gran fútbol, ni mucho menos ha engrasado la máquina para que se parezca al rodillo perfecto que arrasó Inglaterra en 2005 y 2006. Pero Mourinho tiene tiempo. Todo el del mundo, para ser más exactos. El Inter aspira a la gloria, y tras cuarenta años de fracasos, saben que es con él o nunca. Paciencia, pues. Segundo se coloca un sorprendente Milan, no por el juego, sino por la posición. Sus encuentros son como un partido a frontenis. Tocar y tocar enfrente de una pared de manera plana y monótona, esperando un fallo del rival o una genialidad de Kaká, Ronaldinho o Pato. Pero, a su vez, rezando para que no les pillen en demasiadas contras, ya que los años se notan más en el Milan que en cualquier otro equipo. Y para que no nos olvidemos de esta máxima vital, fichan a Beckham. Menos sorprendente es la tercera plaza de la Juventus. Gran temporada la anterior, primera tras su paso por la Serie B, esta segunda supone el verdadero reto para los de Ranieri. El inicio de temporada fue muy dubitativo, pero el partido ante el Real Madrid supuso un punto y aparte en la temporada bianconera. Aquel día, la Juve se reencontró consigo misma. Volvió a los orígenes. Del Piero reivindicó su posición de líder del equipo, Amauri, esa fuerza de la naturaleza, demostró que está capacitado para batir a los mejores porteros del mundo y la Vechia Signora defendió y defendió, supo sufrir y, sobre todo, desquició al Real Madrid, ahogado en el centro del campo debido a un colosal Sissoko. A partir de ahí, ha hecho lo mismo con todos sus rivales. Mismo guión, mismo resultado. Hasta este sábado. Perdió en el Meazza, pero nunca dio sensación de ser inferior al Inter, aunque lo sea, que lo es. Ahí está su poder. La Roma no es cuarta (pero merece este puesto en mi análisis), más bien se pelea por llegar a mitad de tabla. Este equipo sufre una crisis de identidad. Saben que no encontrarán sucesor a Totti, pero quieren hacer de De Rossi el nuevo Francesco. Spalleti ha sido el mejor entrenador desde Capello, pero se llegó a pensar en su destitución y ¡empezar de cero! No saben si Mexes se convertirá, de una vez, en el líder de la defensa, ya que muchas veces nos hace pensar que sigue siendo un aspirante, mientras, Panucci es el que sigue tirando del carro de la zaga. Y Vucinic, el cual, debe terminar de definirse, si como segundo delantero que sorprende desde la banda, o como delantero centro de primerísimo nivel. Con todos estos problemas, la Roma ganó el domingo 0-3 en Lecce y Totti engordó su lista de genialidades. Veremos.


Pero, en mi opinión, el salto que se ha alcanzado este año en el Calcio no se debe al Inter, ni al Milan ni a la Juve, todos ellos irregulares hasta la fecha. Lo bonito de este campeonato, lo más atractivo está en ver la rebelión de clubes más modestos pero que llevan años suspirando por posiciones privilegiadas. Ahora parece que ha llegado el momento para esta hornada de equipos, aunque la competencia será feroz. Hablo del Napoli, que desde que Maradona abandonó el suroeste italiano, no había conocido un equipo con tantas posibilidades. Lavezzi, jugador diferente donde los haya, guía a este equipo junto a Marek Hamsik, centrocampista con mucho corazón, calidad, llegada y gol. Un lujo poder contar con estos dos jovencísimos jugadores. Pegado al equipo del Vesubio, otro que viste de forma idéntica, de azul cielo. La Lazio, una de las grandes y gratas sorpresas de este comienzo liguero. Los de Delio Rossi son un equipo alegre y que, sobre todo, ha encontrado el rumbo gracias a Mauro Zárate. Un delantero que crece cada día y que va camino de convertirse en el superior de una familia que respira fútbol por los cuatro costados. A él se agarra la afición lazial, falta de ídolos, sobrada de desilusiones. La Fiore ya no es una sorpresa, no en vano, el año pasado ya le quitó con todo el derecho la cuarta plaza de Champions al Milan. El equipo no es muy diferente al del año pasado, y el objetivo debería ser el mismo, pero debemos tener en cuenta dos cosas: La Fiorentina está jugando Champions, ésta descentra y mucho. Habrá que esperar a ver si este año se tiene que conformar con la Uefa o puede entrar, de nuevo, en la pugna por algo más. Pero no nos debemos olvidar de una cosa, la segunda a tener en cuenta. Y es que Gilardino se está saliendo del mapa. Vuelve a tocar el violín como los ángeles, un lujo escucharle de nuevo. Hasta hace pocas jornadas, Udinese se había inmiscuido entre los grandes, pero últimamente ha perdido algo de fuelle. Tiene un equipo serio que se conoce a la perfección. Di Natale hará el resto para que los de Udine, un año más, acaben en Europa. Y octavo, el Genoa. El Genoa de Diego Milito, máximo goleador del Calcio. Llegó a la ciudad como ídolo y ya se espera que no les deje nunca. Nunca más. Entre estos cinco equipos, tres puestos que dan acceso a Europa. Pero, ojo, por detrás está la Roma. Y Cassano, digo, la Samp.

Sin duda, este Scudetto pinta bien. El torneo no tiene los súper equipos, ni el ritmo ni los millones de la Premier, la mejor liga, por todo, del presente –y seguramente del futuro-. Aún así, la pugna del Inter contra sí mismo es digna de ver, ya que la Juve estará con la caña. El Milan y las jornadas durísimas que le vienen ahora, donde se va a ver su verdadero nivel, la ascensión o no de la Roma y la maravillosa lucha de los pequeños, con sueños europeos donde no todos caben, conforman una liga de gran nivel. Yo no me la voy a perder.