martes, 25 de noviembre de 2008

Un bonito Scudetto

Llevamos trece jornadas de liga en Italia y ya hemos visto que nos espera un resto de temporada apasionante. Se presuponía por el cartel inicial que podía ser así, pero una liga que en muy poco tiempo ha pasado del cielo al infierno, nos hacía pensar que su existencia en el purgatorio sería más larga, más duradera. Alguien ha debido comprar indulgencias. San Pedro ha vuelto a abrirle sus puertas y el Calcio ha regresado a la derecha del Padre.

En este regreso a la élite, mucho tiene que ver la llegada de José Mourinho. Su Inter es líder, viene de ganar a la Juve en el Derbi de Italia e Ibrahimovic está cerca de convertirse en el futbolista más determinante del mundo, pese a que tenga enfrente a dos poderosos rivales, Messi y Cristiano Ronaldo. Aún así, el de Setúbal ya se ha llevado las primeras críticas. Realmente, no ha conseguido que su equipo haga un gran fútbol, ni mucho menos ha engrasado la máquina para que se parezca al rodillo perfecto que arrasó Inglaterra en 2005 y 2006. Pero Mourinho tiene tiempo. Todo el del mundo, para ser más exactos. El Inter aspira a la gloria, y tras cuarenta años de fracasos, saben que es con él o nunca. Paciencia, pues. Segundo se coloca un sorprendente Milan, no por el juego, sino por la posición. Sus encuentros son como un partido a frontenis. Tocar y tocar enfrente de una pared de manera plana y monótona, esperando un fallo del rival o una genialidad de Kaká, Ronaldinho o Pato. Pero, a su vez, rezando para que no les pillen en demasiadas contras, ya que los años se notan más en el Milan que en cualquier otro equipo. Y para que no nos olvidemos de esta máxima vital, fichan a Beckham. Menos sorprendente es la tercera plaza de la Juventus. Gran temporada la anterior, primera tras su paso por la Serie B, esta segunda supone el verdadero reto para los de Ranieri. El inicio de temporada fue muy dubitativo, pero el partido ante el Real Madrid supuso un punto y aparte en la temporada bianconera. Aquel día, la Juve se reencontró consigo misma. Volvió a los orígenes. Del Piero reivindicó su posición de líder del equipo, Amauri, esa fuerza de la naturaleza, demostró que está capacitado para batir a los mejores porteros del mundo y la Vechia Signora defendió y defendió, supo sufrir y, sobre todo, desquició al Real Madrid, ahogado en el centro del campo debido a un colosal Sissoko. A partir de ahí, ha hecho lo mismo con todos sus rivales. Mismo guión, mismo resultado. Hasta este sábado. Perdió en el Meazza, pero nunca dio sensación de ser inferior al Inter, aunque lo sea, que lo es. Ahí está su poder. La Roma no es cuarta (pero merece este puesto en mi análisis), más bien se pelea por llegar a mitad de tabla. Este equipo sufre una crisis de identidad. Saben que no encontrarán sucesor a Totti, pero quieren hacer de De Rossi el nuevo Francesco. Spalleti ha sido el mejor entrenador desde Capello, pero se llegó a pensar en su destitución y ¡empezar de cero! No saben si Mexes se convertirá, de una vez, en el líder de la defensa, ya que muchas veces nos hace pensar que sigue siendo un aspirante, mientras, Panucci es el que sigue tirando del carro de la zaga. Y Vucinic, el cual, debe terminar de definirse, si como segundo delantero que sorprende desde la banda, o como delantero centro de primerísimo nivel. Con todos estos problemas, la Roma ganó el domingo 0-3 en Lecce y Totti engordó su lista de genialidades. Veremos.


Pero, en mi opinión, el salto que se ha alcanzado este año en el Calcio no se debe al Inter, ni al Milan ni a la Juve, todos ellos irregulares hasta la fecha. Lo bonito de este campeonato, lo más atractivo está en ver la rebelión de clubes más modestos pero que llevan años suspirando por posiciones privilegiadas. Ahora parece que ha llegado el momento para esta hornada de equipos, aunque la competencia será feroz. Hablo del Napoli, que desde que Maradona abandonó el suroeste italiano, no había conocido un equipo con tantas posibilidades. Lavezzi, jugador diferente donde los haya, guía a este equipo junto a Marek Hamsik, centrocampista con mucho corazón, calidad, llegada y gol. Un lujo poder contar con estos dos jovencísimos jugadores. Pegado al equipo del Vesubio, otro que viste de forma idéntica, de azul cielo. La Lazio, una de las grandes y gratas sorpresas de este comienzo liguero. Los de Delio Rossi son un equipo alegre y que, sobre todo, ha encontrado el rumbo gracias a Mauro Zárate. Un delantero que crece cada día y que va camino de convertirse en el superior de una familia que respira fútbol por los cuatro costados. A él se agarra la afición lazial, falta de ídolos, sobrada de desilusiones. La Fiore ya no es una sorpresa, no en vano, el año pasado ya le quitó con todo el derecho la cuarta plaza de Champions al Milan. El equipo no es muy diferente al del año pasado, y el objetivo debería ser el mismo, pero debemos tener en cuenta dos cosas: La Fiorentina está jugando Champions, ésta descentra y mucho. Habrá que esperar a ver si este año se tiene que conformar con la Uefa o puede entrar, de nuevo, en la pugna por algo más. Pero no nos debemos olvidar de una cosa, la segunda a tener en cuenta. Y es que Gilardino se está saliendo del mapa. Vuelve a tocar el violín como los ángeles, un lujo escucharle de nuevo. Hasta hace pocas jornadas, Udinese se había inmiscuido entre los grandes, pero últimamente ha perdido algo de fuelle. Tiene un equipo serio que se conoce a la perfección. Di Natale hará el resto para que los de Udine, un año más, acaben en Europa. Y octavo, el Genoa. El Genoa de Diego Milito, máximo goleador del Calcio. Llegó a la ciudad como ídolo y ya se espera que no les deje nunca. Nunca más. Entre estos cinco equipos, tres puestos que dan acceso a Europa. Pero, ojo, por detrás está la Roma. Y Cassano, digo, la Samp.

Sin duda, este Scudetto pinta bien. El torneo no tiene los súper equipos, ni el ritmo ni los millones de la Premier, la mejor liga, por todo, del presente –y seguramente del futuro-. Aún así, la pugna del Inter contra sí mismo es digna de ver, ya que la Juve estará con la caña. El Milan y las jornadas durísimas que le vienen ahora, donde se va a ver su verdadero nivel, la ascensión o no de la Roma y la maravillosa lucha de los pequeños, con sueños europeos donde no todos caben, conforman una liga de gran nivel. Yo no me la voy a perder.

5 comentarios:

Alex de Large dijo...

Enhorabuena por el comentario, Uge, me ha gustado bastante.

Nos leemos.

Eugenio Marín dijo...

Muchas gracias, Alex.

Añado tu blog, un saludo.

Locos por el BALÓN dijo...

Respuesta a comentario publicado en: http://locosporelbalon.blogspot.com/

Comparto contigo la opinión de los grandes alicientes del Calcio pero discrepo por completo con respecto al Inter ya que está teniendo muchísimos problemas para sacar ganar fuera de casa y en Champions League. Panathinaikos y Anorthosis son muestra de ello. Recordar que en "el derby" de San Siro perdió contra el AC Milán. Además con Sampdoria y Genoa empató, con este último en casa. Con la "Fiore" tiene un "pase" empatar fuera de casa.

Saludos, Julián

Eugenio Marín dijo...

Ya he comentado que el Inter no termina de arrancar y que está siendo muy irregular. Por ejemplo, Mou ya está siendo criticado y algunos se acuerdan de Roberto Mancini. Yo daría tiempo al portugués. Su problema ha sido que sus extremos no han funcionado, ni Mancini ni RQ77. Su esquema inicial va a tener que variar y tener que jugar con dos puntas natos. De ahí que se hable del posible fichaje de Drogba para acompañar a Zlatan.

Aún así, es líder y ya ha ganado a la Roma, goleada, y a la Juve, pese a que perdió con el Milan. Irregularidad. Pero, vaya, yo al Milan sí que no lo veo como un rival duro. Ayer, en Portsmouth, sacó un punto por un par de genialidades al final, tras ir perdiendo 2-0 hasta el minuto 85. Ahora le vienen rivales durísimos, quizás me equivoque, pero creo que los rossoneros van a tropezar en más de un partido y pegarán el bajón que lo distancie bastante del Inter para el fin de la primera vuelta.

Saludos.

Ruben dijo...

La celebración del violín hace así de un mes en el derbi Alcalareño; CD Mosquito 6-0 Pablo VI.

Grande Gilardino